21 enero 2010

ZAPATERO EN ESTRASBURGO

Ha estado bien José Luis Rodríguez Zapatero en su discurso de Estrasburgo y también en el debate parlamentario. A pesar de las críticas más o menos razonadas, el nuevo presidente rotatorio de la Europa unida habló con prudencia y mesura y se esforzó por mostrar un talante de concordia y diálogo.

Me gustó que Zapatero apuntara, aunque fuera de refilón, que las grandes decisiones de futuro las tomarán China y los Estados Unidos de América. Aún así, el presidente cree que Europa tiene mucho que decir, sobre todo en la situación de Oriente Medio, donde es necesario consolidar dos Estados: Israel y Palestina.

Acertó también Zapatero al referirse a Iberoamérica, que él llama América Latina. Allí viven los 500 millones de personas de la esperanza. El presidente de turno hizo hincapié en los derechos de los trabajadores, causa primordial, según él, de la prosperidad económica europea.

Solidaridad, cooperación, unión económica, conciliación, reformas fueron las palabras más empleadas por José Luis Rodríguez Zapatero. Sería muy fácil sacar punta a muchas de las afirmaciones del nuevo presidente. Pero la objetividad exige afirmar que el balance de la intervención de Zapatero ha sido positivo. Europa, en efecto, debe ser protagonista y no espectadora de la globalización y, aunque la actividad de Rompoy puede colisionar con la gestión zapateresca, por el momento el presidente ha eludido las aristas y ha trazado un futuro para Europa inteligente y positivo.

Luis María ANSON
de la Real Academia Española

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