20 septiembre 2008

EL GRAN CAPITAL


¡Hola! Los fracasos de las finanzas mundiales hoy están empeorando en serio: desde caídas y rescates financieros hasta pensiones, trabajos y la amenaza de recesión. En este enlace acabo de firmar una petición urgente para que se solucionen las causas básicas de esta crisis. Pronto será entregada a los líderes europeos, pero para conseguir un impacto de verdad, necesitamos elevar la voz masivamente en todo el mundo y pedir que se remedien estas fallas y lagunas jurídicas y asegurarnos de que en el futuro se proteja el interés público. Te pido que la leas y consideres firmarla también.

El lunes, Lehman Brothers —uno de los mayores bancos de inversión del mundo— quebró con deudas por 613 mil millones de dólares; y otras instituciones y mercados se están yendo a pique. Se está diciendo que éste es el peor momento desde la Crisis de 1929. La crisis financiera global está en su punto crítico y los ciudadanos de todo el mundo debemos alzar la voz reclamando medidas por el interés público. Nuestros trabajos, ahorros, pensiones y servicios públicos corren peligro por culpa de la locura de los financistas; se corre el riesgo de que la crisis, cada vez más grave, desencadene una recesión mundial y perjudique sobre todo a quienes menos tienen y acalle el resto de los problemas que nos preocupan.

Se están jugando billones del dinero público para evitar la debacle financiera mundial, pero todavía nadie abordó las causas básicas. Por eso lanzamos esta campaña urgente por normas que frenen las prácticas arriesgadas de los financistas, prácticas que han cargado al mundo con niveles insostenibles de deuda y riesgo. Un ex primer ministro ha prometido entregar nuestro pedido a los líderes europeos la semana que viene, lo acercaremos al presidente y Congreso estadounidenses también, pero necesitamos alzar masivamente la voz para lograr que se movilicen.
Los mercados financieros mundiales a veces parecen indomables, pero las reglas que los rigen están plagadas de fallas y lagunas jurídicas; si aprovechamos el momento y actuamos en conjunto, podemos corregirlas. Ante la desregulación e impulsados por la codicia, los financistas acumularon enormes deudas y riesgos sin la supervisión adecuada. Buscaban rentabilidad a corto plazo por evasión de impuestos y una laberíntica complejidad financiera. Sin la imposición de normas decentes, creyeron que podían hacer reglas propias y hubo ganancias a raudales para una minoría adinerada; luego el juego se les vino abajo y el resto de nosotros tenemos que pagar el precio del fracaso de sus jueguitos peligrosos. Incluso los defensores del libre mercado ahora piden mejor normativa.

Hemos encontrado aliados poderosos que se incorporan a esta causa, como el ex primer ministro danés Poul Rasmussen, quien se ha comprometido a llevar nuestra campaña a otros políticos europeos el próximo martes en una votación clave de propuestas para la reforma financiera global ”Si actuamos sobre este tema, los miembros de Avaaz pueden mostrar a los líderes europeos y del mundo la fuerza del apoyo público para lograr más transparencia y mejor normativa. La reforma de nuestros mercados financieros es un paso vital hacia una globalización más justa, y tu voz puede ayudarnos a hacerlo realidad".

La semana pasada Estados Unidos nacionalizó efectivamente a los mayores proveedores de créditos hipotecarios, Fannie Mae y Freddie Mac; anoche hizo lo mismo con la mayor compañía de seguros del mundo, AIG. Pero la crisis continúa. Los ajustes son inevitables, pero si no abordamos las causas básicas de la crisis financiera global, la recesión será profunda y prolongada, y los desastres futuros todavía mayores. Durante demasiado tiempo hemos dejado las finanzas globales a su buena suerte, porque parecían demasiado complicadas para que las entendiera el común de los mortales; pero resulta que al final de cuentas hacía falta el escrutinio público y el sentido común.

Estos mercados afectan la vida y el corazón de todos nosotros, desde el obrero de la fábrica hasta el alto ejecutivo, desde la mujer que está dando a luz en un hospital hasta el jubilado que enfrenta una vejez sin un céntimo. La sociedad no se termina donde comienza el mercado y con líderes que parecen paralizados, nuestras voces se necesitan con urgencia para que marquemos un rumbo que nos aleje de esta crisis. Por eso firma hoy esta campaña de emergencia en el siguiente enlace y reenvía el mensaje a los familiares y amigos que también puedan verse afectados:

Plenos de esperanza y empeño,