
Era un trasiego incesante de mozas, a comprar en la Restinga, a por leche o suero a la lechería del hermano Roberto, a por vino a la taberna de la Tomasa, o a por levadura al horno de la Nana, esperando las miradas o los piropos de los mozos.
Mientras, los más jóvenes jugábamos a las esquinas, al pillar, al aro, a la piola.
Cuando algún pequeño nos acercábamos a algún corro para escuchar alguna conversación de los más mayores, estos nos enviaban a freír espárragos.
Estos recuerdos quedan en la memoria, porque la juventud de ahora ha desaparecido de estas zonas, que fueron en su día tan pasajeras, entretenidoas y divertidas.
Ya solo quedan como representantes de este sitio de distintas generaciones: Lope, Agapito y Pepe, como si de alcaldes y concejales del barrio se tratase.

"Mis Recuerdos".
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